El Tiempo Fuera o “Time Out” es una técnica muy efectiva que podemos utilizar para disminuir una conducta específica no deseable en nuestros hijos por ejemplo los berrinches, la desobediencia, si suele golpear o morder, pleitos entre hermanos, groserías, travesuras, mentiras, etc.
La idea general es que el niño comprenda que si no es capaz de respetar las reglas y comportarse de manera adecuada no podrá convivir en ese lugar, por lo que se le aísla brevemente para que reflexione sobre su conducta y cambie su comportamiento a favor del bien común. Enseña a los niños la conexión entre la conducta y las consecuencias, la paciencia, a controlar la ira, a adaptarse a la vida en sociedad y a reflexionar sobre su comportamiento.
Se recomienda para niños a partir de los 18 meses de edad
Preparativos:
- Elige una silla exclusiva y un lugar determinado para el “Tiempo fuera” (debe ser un lugar aburrido, sin distractores ni compañía pero seguro. No debe causar miedo.)
- Consigue un reloj de cocina o alarma.
- Elige una conducta a corregir.
- Explica a tus hijos de manera clara y sencilla el funcionamiento del “Tiempo fuera” y cuál es la conducta que lo llevará ahí.
Puesta en acción:
- Inmediatamente después de presentada la conducta a corregir dile: es hora de “tiempo fuera” y sin decir ni una palabra más llévalo a la silla.
- Coloca el cronómetro con el tiempo correspondiente (1 minuto por año de vida) donde el niño pueda escucharlo y retírate (no le prestes atención pero estáte al pendiente).
- Si el niño se levanta, simplemente vuelve a sentarlo en la silla y programa otra vez el cronómetro. Explícale que no se debe levantar hasta que suene el reloj. Es posible que tengas que repetir esto cien veces antes de conseguir que permanezca sentado durante todo el periodo. No te rindas, esto es lo más difícil sobretodo al principio, si lo logras habrás avanzado mucho, si te rindes será más difícil la próxima vez.
- Cuando suene el cronómetro, ve por él y reflexionen juntos sobre su conducta y lo que esperas de él.
- Dile “ya terminó” dale un abrazo y sin hacer más comentarios cambia de actividad.
Con esta técnica nuestros hijos tendrán más claridad sobre lo que se espera de ellos y serán niños cada vez más reflexivos y autocontrolados. Aunque está enfocada en niños, resulta muy válido también para nosotros los adultos de vez en cuando darnos nuestro “tiempo fuera” para tomar un respiro, calmarnos, reflexionar y seguir adelante con esta dificilísima labor de ser papás.
Lizette Revilla
Licenciada en Administración de Empresas por el Tec de Monterrey. Maestría en Enseñanza Superior por la Universidad Panamericana. Maestría en Ciencias de la Familia por el Instituto ENLACE. Certifiación en Coaching Ontológico por la Universidad Iberoamericana. Diplomado en Psicología Positiva por el TEC Milenio.



