Educar en valores es muy importante para dar una educación integral. Los valores se educan a través de las virtudes, que es la repetición de actos.
David Isaacs menciona que durante los primeros años de vida (hasta los 7 años), los niños deben desarrollar las virtudes del ORDEN, SINCERIDAD Y OBEDIENCIA. En esta etapa de vida los niños están en un período “sensitivo” en el cual aprenden a partir de lo que ven y de lo que escuchan, por lo cual es de suma importancia que vean la práctica de estas virtudes en sus padres. Recuerden que siempre debe haber “rectitud de motivos” en lo que hacemos.
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El ORDEN nos habla de la importancia de seguir las normas correctas o los pasos adecuados para lograr un objetivo deseado, ya sea en cosas materiales, en el uso del tiempo o en la realización de actividades, etc. Es una virtud que si no educamos a esta edad, es más difícil desarrollarla después.
De manera práctica, “el orden” los niños lo pueden empezar a vivir respetando horarios de comida, de juego, cuando inician su vida escolar, de realizar su tarea, etc. Es también importante el tener un orden para las cosas. Desde edades tempranas, pueden tener un espacio adecuado para sus juguetes, sus materiales escolares, su ropa, etc., y es importante que ellos “ordenen” sus cosas, para que desarrollen esta virtud. Si somos constantes, llegará el momento en que los niños lo vivan de una manera natural, sin necesidad de que les recordemos a cada momento lo que deben hacer.
2) La SINCERIDAD, implica decir lo que se ha hecho, lo que se piensa, lo que se ha visto, lo que se siente, pero en el momento adecuado y a la persona adecuada, con claridad y siempre respetando a los demás. Es necesario que enseñemos a nuestros hijos a decir la verdad, pero a la vez, que aprendan a hacerlo en el momento oportuno y a la persona correcta.
Si observamos que nuestros hijos acostumbran decir mentiras, debemos checar si se trata de un momento en el que está fantaseando con algo o si lo está haciendo por miedo a la consecuencia que pudiera tener al ser sincero. En cualquiera de los casos debemos favorecer un clima de seguridad para que los niños digan la verdad.
3) La OBEDIENCIA es una de las primeras virtudes que buscamos que los niños vivan. Para desarrollarla debemos empezar estableciendo límites y normas claras y concretas, además de que debemos ser constantes en su aplicación. Desde muy pequeños los niños pueden seguir y respetar límites y normas que favorecen a que crezcan como personas seguras.
Hay algunas estrategias para lograr que los niños obedezcan como el “Tiempo Fuera”. Para lograr la obediencia, más que rudeza hay que practicar la firmeza.
Cuando educamos las virtudes adecuadas en la etapa indicada, es más fácil que se adquieran. Cuando haya pasado esta etapa, se puede lograr pero nos costará más trabajo. ¡¡¡Manos a la obra para ir formando niños virtuosos!!!
