Pronto llegará el mes de Febrero, el mes del amor y de la amistad. Pero la palabra “​amor​”, una de las más utilizadas, aparece muchas veces desfigurada.

En el escrito de San Pablo que habla del amor (1 Co 13, 4-7) dice: El amor todo lo disculpa,

  • Todo lo cree,
  • Todo lo espera,
  • Todo lo soporta.

Es valioso detenerse a precisar el sentido de las expresiones de este texto…

“​Todo lo disculpa”​ , se refiere a “guardar silencio” sobre lo malo que puede haber en la persona amada, implica detenerse a dañar la imagen del otro cuando somos tan duros con la lengua ocasionando daños muy difíciles de reparar. Los esposos que se aman y se pertenecen, hablan bien el uno del otro. No es la ingenuidad de quien pretende no ver los puntos débiles del otro, sino algo que brota de una actitud interna de amor. Es aceptar con sencillez que el ser amado es una compleja combinación de luces y sombras y aceptamos su amor como es y como puede, con sus límites e imperfecciones, un amor terreno. El amor convive con la imperfección y la disculpa.

“​Todo lo cree​” tiene que ver con la confianza y esta confianza hace posible una relación de libertad. No es necesario controlar al otro, seguir minuciosamente sus pasos para evitar que escape de nuestro control. El amor renuncia a poseer, a dominar y esa libertad hace posible espacios de autonomía, apertura al mundo y nuevas experiencias, permite que la relación se enriquezca y no se convierta en un círculo cerrado sin horizontes. Así, los cónyuges, al reencontrarse pueden vivir la alegría de compartir lo que han recibido y aprendido fuera del círculo familiar. Alguien que sabe que siempre sospechan de él, que no lo aman de manera incondicional, preferirá guardar sus secretos, esconder sus caídas y debilidades.

“​Todo lo espera​” indica la confianza de quien sabe que el otro puede cambiar. Que madure, que tenga un brote de belleza, que sus potencialidades emerjan. Esto nos permite contemplar a esa persona con una mirada sobrenatural, a la luz de la esperanza de que quizás Dios enderece las líneas torcidas de una persona.

“​Todo lo soporta”​ significa que sobrelleva con espíritu positivo todas las contrariedades. Es amor a pesar de todo. Esto no significa aguantar violencia o malos tratos, sino romper el sistema de “diente por diente”. Odio por odio sólo intensifica la existencia del odio y del mal en el universo. La persona fuerte es aquélla que puede romper esta cadena. Es en la vida familiar donde hace más falta cultivar la fuerza del amor. El amor no se deja dominar por el rencor o el desprecio hacia las personas. Es desear el bien del otro a pesar de momentos de enfermedad, sufrimiento o dificultades.

El diálogo es una forma privilegiada e indispensable de vivir, expresar y madurar el amor en la vida matrimonial y familiar. El modo de preguntar, la forma de responder, el tono utilizado, el momento y muchos factores más influirán en la forma de comunicarnos y, por lo tanto, en la profundidad de la relación.

La conclusión, es que debe ser una prioridad en la pareja y en los hijos, aprender a amar.

Madurar en el amor y en las relaciones con los demás. Entonces sí valdrá la pena celebrar con pompas y platillos los 14 de Febrero.

¡¡¡Viva el amor!!!