Cada año que comienza, inicia con una lista muy larga de propósitos: bajar de peso, hacer ejercicio, estudiar inglés, la titulación, ahorrar dinero, etc., y vemos al final del año que muchos de ellos solo se quedaron en eso, buenos propósitos. ¿Y qué tal si para este Año Nuevo cambiamos los propósitos por agradecimientos? Te lo comparto.

La psicología positiva dice que una persona agradecida se convierte en una persona feliz. La gratitud es capaz de transformar una comida en un banquete, a un compañero de trabajo en un amigo, nuestra casa en un palacio. Por difíciles que sean nuestras circunstancias, siempre habrá motivos de sobra para estar agradecidos. La gratitud nos cambia la percepción con la que vemos nuestra realidad y nos empezamos a fijar más en lo que tenemos que en lo que no tenemos. Lo cual se verá reflejado en una mayor alegría y satisfacción con nuestra vida.

Te sugiero que empieces el año con un tarro vacío, que se llamará EL TARRO DEL AGRADECIMIENTO. El reto es que escribas una pequeña nota después de que te ocurra algo bonito y la pongas en este tarro durante los 12 meses siguientes. El día 31 de diciembre será momento de abrirlo y recordar y revivir todos los bellos momentos que viviste durante el año. No sólo será inspirador sino sanador también.

Ser agradecido te muestra un mundo interno lleno de posibilidades que la mayoría de las personas desconocemos. Esto te ayudará además a empezar el siguiente año cargado de energía positiva y serás un ejemplo viviente para tus hijos de una persona alegre y feliz. ¿Aceptas el reto?

¡¡FELICES FIESTAS!!