En la actualidad, lamentablemente, se hace cada vez más común escuchar que existe “bullying” en las escuelas y que cada vez se da a edades más tempranas. Los adultos lo platicamos entre nosotros y muchas de las veces nuestra conclusión es… “es algo que ha existido siempre, desde que yo era niño…” Así es, pero eso no significa que sea lo más adecuado ni lo que queremos para nuestros hijos, veamos por qué…

Entre las características más comunes de un niño que abusa de sus compañeros encontramos la dificultad para controlar su cuerpo, la baja tolerancia a la frustración, la dificultad para ponerse en el lugar de otro, le cuesta trabajo pedir disculpas, se le hace fácil criticar las diferencias de los otros, no acepta los límites con facilidad, etc.

Las características del niño que suele ser abusado, es decir, víctima de los abusadores son, la inseguridad, le cuesta trabajo decir lo que siente, no se atreve a realizar cosas nuevas pensando que no puede sin la ayuda de un adulto, etc.

Si lo analizamos detenidamente, nos daremos cuenta de que ¡efectivamente, es algo que ha existido siempre!, pero debemos reconocer que lamentablemente, en la mayoría de los casos, la manera en que educamos a nuestros hijos, lleva a que los niños sean “abusadores” o “abusados”.

Cuando la “educación” en casa es a base de castigos físicos o verbales, que lastiman a los niños, sin que exista una reflexión; cuando ven en nosotros ira o agresividad con el conductor de al lado o con el vecino que se estaciona mal, o cuando ven violencia entre los integrantes de su familia, cuando criticamos al otro por su aspecto, su posición social o su origen, cuando no medimos nuestras bromas y se convierten en ofensas, cuando los videojuegos o los programas son en exceso violentos, etc., entonces estaremos educando niños violentos, que aprenden que la manera de solucionar las cosas o conseguir algo es la agresión. 

Si la “educación” en casa es de protección y evitando que vivan dificultades, si las reglas no son claras y no hay reflexión, cuando papá o mamá protege en exceso y trata de quitar cualquier inconveniente que se le pueda presentar a su hijo, cuando no le damos la oportunidad de luchar por conseguir las cosas y se las damos hechas, es decir, cuando existe la “sobreprotección”, estamos educando niños a los que les cuesta trabajo enfrentarse a los retos de la vida y por lo tanto, serán blanco fácil de un niño abusador.

Pero entonces surge la duda ¿Cómo educar a nuestros hijos?

Pongamos reglas y límites claros, en los que exista la reflexión y el entendimiento. Seamos congruentes con lo que decimos y lo que hacemos. Es importante que los niños vivan las consecuencias de lo que hacen. Demos responsabilidades en casa, eso los va formado. Propiciemos que siempre se viva el respeto dentro y fuera de casa, promovamos que sean empáticos con los demás. Mantengamos una buena comunicación con nuestros hijos. Cuidemos lo que ven, lo que dicen y lo que hacen, actualmente tienen mucha información a la mano, necesitan orientación acerca de todo lo que ven; seamos sus amigos en las redes sociales y estemos al día de todo lo que se dicen en internet. Si logramos el equilibrio entre la exigencia, la protección y la libertad, el día de mañana, serán personas con buenos hábitos y grandes virtudes, que difícilmente abusarán de otros o permitirán que abusen de ellos.